sin distinguir si lágrima o náusea.
No moverse, sobre todo, no moverse,
que nada desvíe tu rumbo de náufrago a la deriva.
Buscarías la línea del horizonte,
pero prefieres quedarte mirando a la pared
para no ver el muro de su espalda
(recuerdo de noches que pasaste buscando sus alas con los labios).
Ahora hace frío y se necesita pijama
porque la piel ya no abriga.
Análisis de viabilidad neurótica
¿Te has quemado los labios alguna vez para que un dolor te quite el dolor del otro? Te aseguro que no funciona, pero se te ocurren cosas como estas. A mí, por lo menos.
jueves, 24 de mayo de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
El canto del cisne
Que yo ayer hiciera huelga no ha servido para nada. Ni aunque los 46 millones de españoles hubiéramos hecho huelga habría servido para nada, porque ni esto es una democracia ni existe eso que se soñó del “pueblo soberano”. La reforma laboral es imparable, porque no tiene nada que ver con la crisis ni ha nacido como solución a ningún problema. Hasta el más inepto de los economistas sabe que no se va a reflotar la economía con esta reforma.
Hace un par de meses escuché al presidente de la patronal madrileña decir en la radio que el problema que tenían las empresas españolas era la falta de competitividad en los mercados internacionales, donde países como India, Pakistán, etc. nos estaban comiendo el terreno, y que lo que teníamos que hacer era reducir nuestros costes de producción hasta sus niveles para poder competir con ellos. Con eso ya estaba dejando claro de qué iba esta reforma, que por aquel entonces no era más que un borrador a medias: equiparar nuestras condiciones laborales a las suyas, acercarnos a los talleres en China o Marruecos, más que a las fábricas alemanas o francesas. Y aquí nos están diciendo que la reforma es una exigencia de Europa y de los mercados internacionales. Y es bien cierto. Y seguro que con esta reforma, cuando esté plenamente implantada, empezarán a venir empresas extranjeras a abrir aquí sus factorías, claro. ¿Por qué van a encargar sus productos en el otro extremo del mundo, pudiendo fabricarlos en su patio trasero?
Los derechos de los trabajadores se terminarán de ir al carajo para finales de año como muy tarde (ojalá me equivoque, pero sabéis que no). El presidente de la CEOE ha dicho que va a haber que ir revisando el derecho de huelga y ya le ha jaleado su corifeo: el Gobierno ha dejado caer que bueno, que lo mismo va a tener razón y hay que darle una pensadita.
Están desmantelando el estado del bienestar, si es que alguna vez lo hubo. Y lo siguiente será el estado de derecho. La libertad de expresión está desapareciendo incluso como concepto, el activismo político y social está siendo criminalizado... por eso, aunque no sirviera de nada, yo hice huelga. Porque creo en el gesto y creo en el acto puro más allá de utilitarismos, ayer yo tenía que hacer huelga. Y porque, cuando nos quiten todo lo demás, quiero poder mirarme al espejo sin tener que agachar la cabeza.
lunes, 26 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Me paras los pies en el corazón,
y yo me quedo varada en esta orilla de la mesa,
boqueando sin saber cómo despedirte,
mientras tú buscas la última respuesta en mis ojos.
Porque te quiero tanto, tengo que dejarte ir,
porque ya no puedo curar tus heridas,
porque no puedo protegerte de esta lluvia.
Y sólo ahora, después de tanto tiempo,
descubres mi secreto: yo no soy dios.
y yo me quedo varada en esta orilla de la mesa,
boqueando sin saber cómo despedirte,
mientras tú buscas la última respuesta en mis ojos.
Porque te quiero tanto, tengo que dejarte ir,
porque ya no puedo curar tus heridas,
porque no puedo protegerte de esta lluvia.
Y sólo ahora, después de tanto tiempo,
descubres mi secreto: yo no soy dios.
miércoles, 18 de enero de 2012
No toda la lluvia
No toda la lluvia está en mi cabeza.
También hay días de cielos cómplices,
en los que no hay un sol que me delate.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Poética
Tenía dos alternativas:
comerme los puños
o
bailar desnuda en la barra del bar.
Literalmente comerme los puños.
Literal y sin metáforas,
arrancarme los nudillos a mordiscos.
Ahora sé lo que cuesta quitarse la ropa
sin usar las manos.
comerme los puños
o
bailar desnuda en la barra del bar.
Literalmente comerme los puños.
Literal y sin metáforas,
arrancarme los nudillos a mordiscos.
Ahora sé lo que cuesta quitarse la ropa
sin usar las manos.
viernes, 11 de noviembre de 2011
No hablaré
No hablaré de silencios, ausencias, ni pérdidas.
No hablaré.
Porque el nombre,
el sólo nombre que me asoma a la punta del dolor, lo mancillaría.
Porque no hay adjetivo que no escupa sobre él,
ni verbo que no lo enfangue.
Me lo comeré como quien se come los cristales de la copa
rota después de apurar el mejor vino de la bodega.
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